La icónica banda mexicana Caifanes volvió a hacer historia la noche del viernes al abarrotar el Auditorio Nacional, reuniendo a más de 10 mil asistentes en un espectáculo cargado de energía, nostalgia y mensajes sociales. Desde tempranas horas, el recinto ubicado en Paseo de la Reforma fue punto de encuentro para público de todas las […]
La icónica banda mexicana Caifanes volvió a hacer historia la noche del viernes al abarrotar el Auditorio Nacional, reuniendo a más de 10 mil asistentes en un espectáculo cargado de energía, nostalgia y mensajes sociales.
Desde tempranas horas, el recinto ubicado en Paseo de la Reforma fue punto de encuentro para público de todas las edades: familias completas, jóvenes y adultos que compartieron la emoción de escuchar en vivo los temas que han marcado a varias generaciones.
Pasadas las 9:00 p.m., las luces se apagaron y los integrantes de la banda comenzaron a subir al escenario uno a uno, desatando la euforia de los asistentes. El concierto arrancó con “Hasta morir”, seguida por uno de sus más grandes clásicos, “La célula que explota”, que fue coreada con fuerza por el público. En “Sombras en tiempos perdidos”, Diego Herrera se lució con un destacado solo de saxofón.
Saúl Hernández, vocalista del grupo, dio la bienvenida con un mensaje emotivo:
“Es un honor, un privilegio estar aquí, raza. Y tocar en nuestra ciudad está poca madre”, expresó antes de interpretar “Ayer me dijo un ave”, canción que dedicó a los niños y a todos los asistentes, resaltando la importancia de la unidad social.
“Hay que darnos cuenta de que no estamos solos. Esto es la unidad, una sociedad unida. Así tenemos que mantenernos: en nuestras colonias, nuestras escuelas, nuestros trabajos… donde sea, unidos”, dijo.
La velada avanzó con temas como “Amanece”, “Detrás de ti”, “Miedo” e “Inés”, esta última acompañada de un mensaje de concientización sobre el suicidio juvenil y críticas hacia algunos medios por su manejo irresponsable del tema.
Ya en la segunda parte del show, Caifanes presentó “Y caíste”, su más reciente sencillo, contrastando con “El animal”, una pieza menos habitual en sus conciertos. El entusiasmo creció con temas como “Los dioses ocultos”, “Viento”, “Nubes”, “Mátenme porque me muero” y “Perdí mi ojo de venado”.
Uno de los momentos más entrañables ocurrió cuando Saúl Hernández invitó a un niño de aproximadamente 8 años a cantar junto a él “Afuera”, generando un instante de conexión única con el público.
La recta final del concierto incluyó un homenaje a Maldita Vecindad con “Pachuco”, y un emotivo recuerdo a Juan Gabriel con “Te lo pido por favor”. Con “No dejes que” y “La negra Tomasa”, la banda cerró con fuerza la primera de sus dos presentaciones programadas para cerrar mayo en el Coloso de Reforma.
Además del despliegue musical, la noche se cargó de contenido social. Saúl Hernández condenó el cierre del Foro Alicia, ocurrido horas antes durante un concierto de Fermín Muguruza, que fue suspendido por un operativo del Ejército y la Guardia Nacional.
“El Foro Alicia hoy fue cerrado injustamente. No importa quién fue, pero entraron mientras estaba tocando Muguruza. Estamos totalmente en contra de estas acciones, porque eso no es libertad de expresión”, declaró.
“Nacho (Padilla) ha peleado legalmente por ese espacio, y quien haya ordenado su clausura… que vaya y chingue a su puta madre”, dijo sin rodeos, antes de interpretar “Antes de que nos olviden”, en defensa de los foros que apoyan la música independiente.
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