La Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) decidió mantener sin cambios la tasa de interés interbancaria en 7.00 por ciento, con lo que puso fin a una racha de 12 recortes consecutivos. En su más reciente comunicado de política monetaria, publicado este jueves, el banco central también ajustó al alza sus previsiones de […]
La Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) decidió mantener sin cambios la tasa de interés interbancaria en 7.00 por ciento, con lo que puso fin a una racha de 12 recortes consecutivos.
En su más reciente comunicado de política monetaria, publicado este jueves, el banco central también ajustó al alza sus previsiones de inflación, al señalar un deterioro en las expectativas inflacionarias hacia el cierre de 2026.
Banxico indicó que las expectativas de inflación general mostraron incrementos, mientras que las de mayor plazo se mantuvieron relativamente estables, aunque aún por encima de la meta de 3 por ciento. En consecuencia, los pronósticos tanto de la inflación general como de la subyacente fueron revisados al alza entre el primer trimestre de 2026 y el primero de 2027, principalmente por una trayectoria prevista más elevada de la inflación subyacente.
Con este ajuste, el banco central ahora estima que la inflación general convergerá a la meta de 3 por ciento hasta el segundo trimestre de 2027, y no en el tercer trimestre de 2026 como se había anticipado previamente.
La decisión se produce en un contexto en el que la inflación general pasó de 3.80 a 3.77 por ciento entre noviembre de 2025 y la primera quincena del presente año. No obstante, la inflación subyacente registró un aumento al avanzar de 4.43 a 4.47 por ciento, tras ubicarse en 4.33 por ciento en diciembre.
A este panorama se suma un entorno internacional marcado por la incertidumbre y las tensiones comerciales, factores que continúan representando riesgos para la economía mexicana. Banxico advirtió que el escalamiento de conflictos geopolíticos y comerciales podría impactar negativamente la inflación, el crecimiento económico y la estabilidad de los mercados financieros.
Entre los riesgos al alza para la inflación, el instituto central destacó la persistencia de la inflación subyacente, presiones en los costos de producción, una posible depreciación del peso, disrupciones derivadas de conflictos internacionales y afectaciones climáticas. En contraste, los riesgos a la baja incluyen una actividad económica menor a la prevista, un menor traspaso de costos a los precios y una apreciación de la moneda nacional.
El banco central subrayó que, aunque el balance de riesgos se ha vuelto más equilibrado, mantiene un sesgo al alza, especialmente ante los cambios de política económica impulsados por la administración estadounidense, los cuales continúan añadiendo incertidumbre a las previsiones inflacionarias.
Banxico precisó que la decisión de mantener la tasa fue unánime y congruente con la evaluación del entorno inflacionario actual. Asimismo, consideró necesario seguir analizando el impacto de los cambios fiscales implementados a inicios del año, el comportamiento del tipo de cambio, la debilidad de la actividad económica y el grado de restricción monetaria vigente.
Finalmente, la Junta de Gobierno señaló que hacia adelante evaluará posibles ajustes a la tasa de referencia, con el objetivo de que esta sea congruente con la trayectoria necesaria para lograr una convergencia ordenada y sostenida de la inflación hacia la meta de 3 por ciento.
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