Por Óscar Solórzano Con esta insistencia de “ya me voy a jubilar”, “los que vienen a sustituirme pueden ser mejores”, el presidente López Obrador sigue impulsando la sucesión presidencial; habla del relevo como si la oposición no existiera y es que en realidad una oposición unificada que parezca que puede arrebatar a la 4T el […]
Por Óscar Solórzano
Con esta insistencia de “ya me voy a jubilar”, “los que vienen a sustituirme pueden ser mejores”, el presidente López Obrador sigue impulsando la sucesión presidencial; habla del relevo como si la oposición no existiera y es que en realidad una oposición unificada que parezca que puede arrebatar a la 4T el estandarte de la presidencia mexicana no se ve por ningún lado.
Todo proyecto requiere de un líder y desde luego de una idea, y parece que la oposición ha jugado sin ideas, o mejor dicho con la única idea de que lo que está pasando está mal, y sin líderes, o dicho de otro modo con líderes que no convencen y que no parecen tener el tamaño.
El PRI por su lado celebró desde su dirigencia una derrota triste que hizo que algunos ex presidentes solicitaran su renuncia, aquí lo dijimos antes que nadie, pero Alito ha logrado quedarse gracias al apoyo de algunas agrupaciones gremiales. Sin líderes confiables, sin estrategia, sin proyecto y con muchos representantes del supuesto Nuevo PRI bajo investigación, les queda apenas la esperanza de ganar el Estado de México y quizá con eso lograr un poco de juego o su estocada definitiva.
El PAN demostró en dos sexenios que es capaz de dilapidar el poder y que no existe unión, ni proyecto, como si lo hubo antes. Y es que muchos de los ideólogos ya no están o simplemente no les hacen caso.
El que sería su gallo, Ricardo Anaya, tiene problemas con la justicia por lo que políticamente se antoja difícil que pueda empezar una campaña.
Del PRD no hay mucho que decir, quizá pierdan su registro.
Movimiento Ciudadano anunció que irán solos, suenan nombres como Colosio quien bajo en halo protector de su padre, representa, al menos, un espíritu de cambio, habrá que ver si eso es suficiente para que llegue a la presidencia.
El reto principal de los morenitas parece que no será enfrentarse a la oposición, sino enfrentar sus propias diferencias. Se habla de al menos cinco nombres: Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto, Ricardo Monreal y Fernández Noroña.
Los últimos dos se han autoproclamado candidatos, sin venia y más bien con distancia.
Adán Augusto fue quien elaboró la estrategia de las pasadas elecciones, no Mario Delgado el presidente del partido, lo que hace pensar que puede haber relevos en la dirigencia de Morena antes que en la presidencia.
La jefa de gobierno se ha centrado en hacer una fuerte campaña en la ciudad después de la derrota en las elecciones intermedias, sin embargo, sus acciones parece que no serán suficientes para elevar los bonos de esta precandidata en todo el país, por ejemplo, que ante los rebrotes de COVID se haya decidido dar una clase masiva de box y que un día después se anuncia el cierre de las actividades masivas en esa delegación por cuestiones de salud, hace pensar que no se pone de relevancia al ciudadanía, aunque la propia actividad haya sido para la salud.
Marcelo Ebrard además de la representación que hizo en la cumbre de las Américas, esta semana anunció las victorias ante instancias internacionales para que tengamos tres sedes del mundial y estemos dentro de los candidatos para las Olimpiadas en el 2036. Cabe remarcar que López Obrador lo ha destapado al menos cinco veces como su sucesor.
Habrá que ver cómo se van acomodando las cosas y qué tan fuerte se vuelven estas luchas intestinas en Morena. Ojalá reine la prudencia y no la visceralidad, así que ya sabes en eso quedamos.
@OscarSolorzano
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