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En menos de dos meses el Banco Mundial redujo de nueva cuenta las perspectivas de crecimiento para la economía mexicana, al pasarlas de 2.1 a 1.7 por ciento este año, como resultado del ritmo de la inflación y su efecto en la política monetaria. “La economía de México se expandirá 1.7 por ciento en 2022 […]
En menos de dos meses el Banco Mundial redujo de nueva cuenta las perspectivas de crecimiento para la economía mexicana, al pasarlas de 2.1 a 1.7 por ciento este año, como resultado del ritmo de la inflación y su efecto en la política monetaria.
“La economía de México se expandirá 1.7 por ciento en 2022 y 1.9 por ciento en 2023, a medida que las políticas monetarias más restrictivas, la alta inflación, la incertidumbre política y la desaceleración del crecimiento de Estados Unidos tienen repercusiones en la economía mexicana”, estimó el organismo.
Agregó que la inflación superior al objetivo, 3 por ciento con un rango de 1 por ciento +/-, se espera que el banco central continúe aumentando las tasas de interés a lo largo de 2022, lo que afectará la inversión.
“El crecimiento más débil de la producción también es una consecuencia de los cuellos de botella en la oferta, que han perturbado el sector manufacturero globalmente integrado de México y se espera que disminuyan solo gradualmente; además que la incertidumbre regulatoria en sectores como la energía y las industrias extractivas puede frenar la inversión, a pesar de los precios de apoyo”, detalló el organismo.
Reconoció que las renuncias al impuesto especial para producción y servicios (IEPS) en la importación de combustibles “brindarán cierto alivio a los hogares (al paliar los choques inflacionarios), pero no están dirigidos a los más necesitados”.
El organismo enfatizó que un deterioro generalizado en las perspectivas de crecimiento globales, concretamente en América Latina y el Caribe, “la guerra en Ucrania está teniendo efectos considerables en la región a través del alza de precios de los productos básicos y el debilitamiento del crecimiento mundial”.
El Banco Mundial prevé que el crecimiento regional se desacelerará hasta llegar a 2.5 por ciento en 2022 y aún más en el próximo año, a 1.9 por ciento, antes de repuntar ligeramente a 2.4 por ciento en 2024.
Explicó que los ingresos de exportación y la situación fiscal de algunos países exportadores de productos básicos regionales se están beneficiando, pero los efectos económicos positivos se ven contrarrestados por una inflación arriba de los objetivos de los bancos centrales latinoamericanos.
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