Las comisiones unidas de Puntos Constitucionales, Trabajo y Previsión Social y Estudios Legislativos del Senado aprobaron por unanimidad la reforma constitucional que reduce la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas, una medida que beneficiaría a 13.5 millones de trabajadores en México. Con 48 votos a favor, todas las bancadas avalaron el dictamen; sin […]
Las comisiones unidas de Puntos Constitucionales, Trabajo y Previsión Social y Estudios Legislativos del Senado aprobaron por unanimidad la reforma constitucional que reduce la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas, una medida que beneficiaría a 13.5 millones de trabajadores en México.
Con 48 votos a favor, todas las bancadas avalaron el dictamen; sin embargo, partidos de oposición como PAN, PRI y Movimiento Ciudadano advirtieron que la reforma podría convertirse en una simulación si no se garantiza de manera explícita un descanso efectivo de dos días por cada cinco trabajados y se limita el uso de horas extraordinarias.
Oposición alerta sobre horas extra y descanso efectivo
El coordinador del PAN, Ricardo Anaya, calificó la iniciativa como “justa y humana”, pero señaló que permitir hasta 12 horas extras semanales abre la puerta a que se mantenga una jornada laboral de lunes a sábado.
“El ideal es establecer en la Constitución que por cada cinco días de trabajo se tengan dos días de descanso. No hacerlo es no reconocer la realidad laboral del país”, afirmó. También criticó la gradualidad hasta 2030 y acusó al oficialismo de retrasar la entrada en vigor de reformas laborales previamente aprobadas.
Por su parte, la senadora priista Carolina Viggiano expresó el respaldo de su partido, aunque advirtió que reducir la jornada sin atender problemas como el transporte, la salud y el esquema de horas extras mantendrá el agotamiento de las y los trabajadores. El PRI propuso una jornada máxima ampliada de 49 horas y un tope de nueve horas extras semanales.
Ambos grupos parlamentarios adelantaron su voto a favor en lo general, pero insistieron en que, sin ajustes, la reforma podría no traducirse en un beneficio real.
Críticas también desde el PT
Aunque votó a favor del dictamen, el senador del PT, Gonzalo Yáñez, manifestó su inconformidad porque no se establece de forma expresa el descanso de dos días.
“Todos los argumentos para reducir la jornada laboral se desvanecen cuando se permite el uso de horas extras que anulan ese descanso”, sostuvo.
¿Qué establece la reforma?
La iniciativa, enviada al Congreso el 3 de diciembre por la presidenta Claudia Sheinbaum, reconoce que México se encuentra entre los países con mayor carga laboral del mundo, sin que ello se refleje en mejores niveles de productividad o calidad de vida.
El dictamen garantiza que la reducción de horas no implicará una disminución salarial y redefine las reglas del trabajo extraordinario:
Se permitirán hasta 12 horas extras semanales, distribuidas en un máximo de cuatro horas diarias, hasta en cuatro días.
Las horas extraordinarias se pagarán con un 100% adicional, y con hasta 200% cuando se rebasen los límites establecidos.
Se endurecen las restricciones al trabajo extraordinario en menores de edad, ampliando la prohibición hasta los 18 años.
Se mantiene el derecho constitucional a un día de descanso por cada seis días trabajados, con salario íntegro.
México, entre los países que más horas trabajan
De acuerdo con datos citados en el dictamen, las personas trabajadoras en México laboran en promedio más de 2 mil 100 horas al año, muy por encima del promedio de los países de la OCDE. Además, el 27% de la población ocupada trabaja más de 48 horas semanales, el porcentaje más alto entre los países miembros de ese organismo.
Las comisiones dictaminadoras advirtieron que esta situación tiene impactos directos en la salud física y mental de la población trabajadora. El documento reconoce al estrés laboral como un problema estructural de salud pública y retoma estudios de la OMS y la OIT, que vinculan las jornadas prolongadas con un mayor riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares, agotamiento profesional y enfermedades psicosociales.
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