Durante el reconocimiento a creadores de notables trayectorias que suele marcar, año con año, el arranque del Festival Internacional Cervantino (FIC), autoridades han acaparado la voz para comenzar a despedirse de sus funciones. Sucedió en medio de la entrega de la Presea Cervantina, acto inaugural de la 51 edición de la Fiesta del Espíritu, condecoración que este año […]
Durante el reconocimiento a creadores de notables trayectorias que suele marcar, año con año, el arranque del Festival Internacional Cervantino (FIC), autoridades han acaparado la voz para comenzar a despedirse de sus funciones.
Sucedió en medio de la entrega de la Presea Cervantina, acto inaugural de la 51 edición de la Fiesta del Espíritu, condecoración que este año comparten el músico y docente Gijs de Graaf y las vestuaristas y escenógrafas María y Tolita Figueroa.
“(Esta Presea) es un regalo que va desde el corazón de un festival, del más importante festival que tenemos, a quienes han hecho y dedicado su vida a que este mundo sea más bello, a que este mundo sea más justo, a que este mundo logre que imaginemos lo imposible”, expresó la tarde de este viernes la Secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, en el Museo Regional de Guanajuato, en la Alhóndiga de Granaditas.
Ahí, Frausto remarcó que se trata de su último FIC como funcionaria federal al frente de la cultura en la Administración que ha entrado en su recta final, y desde la cual, aseguró, se propusieron “recuperar a los guanajuatenses”.
“Había una división entre el festival, se sentía algo impuesto y no había una comunicación total entre los equipos. (Ahora) hemos trabajado como un solo equipo”, presumió. No obstante, la desorganización y confusión de esta misma tarde que derivó en una duplicación de acreditaciones para medios de comunicación parece refutar las palabras de la Secretaria.
El Gobernador de Guanajuato, Diego Sinhué Rodríguez, cuya gestión terminará en septiembre del año próximo, tampoco se quedaría atrás en las palabras de gratitud y satisfacción más propias de una despedida que de una inauguración.
“Me voy muy satisfecho de todo lo logrado. Hemos hecho un gran equipo, de verdad es increíble como hubo una química, una gran voluntad, para que se dieran las cosas. No fue fácil con el tema de la pandemia, pero es increíble cómo se lograron cosas que nunca se habían hecho. Los 50 años (del FIC) fueron espectaculares”, enunció.
“Se está dejando un legado muy importante, estamos poniendo la vara alta para que vengan mejores festivales”, continuó, agradeciendo incluso a Frausto y al propio Presidente Andrés Manuel López Obrador el “no haber escatimado recursos” para el Festival.
El tiempo para los autoelogios sobrepasó los pocos minutos destinados a contar quiénes eran los galardonados de la noche y qué es lo que los hacía merecedores del reconocimiento.
De Graaf, creador europeo avecindado hace varios años en el barrio del Baratillo, es un notable constructor de clavecines y formador de músicos desde su trinchera en la Universidad de Guanajuato.
“Fabricar y hacer clavecines, y estudiar esto, nos une. (…) Siempre me llamaba la atención el clavecín. Viéndolo, dije: ‘Un día voy a hacer uno, voy a poder hacer uno’. Y así inició”, se pudo ver decir a De Graaf brevemente en un video.
Las hermanas Figueroa, por su parte, diseñan desde 1988 vestuario y escenografía para teatro, danza, ópera, cine y multimedia, con 137 puestas en escena y 31 montajes en el extranjero en su haber. Entre los premios que su labor les ha granjeado está el Ariel por el diseño de la escenografía de La invención de Cronos, de Guillermo del Toro.
Durante este acto también se reconoció con la Presea Eugenio Trueba Olivares a la agrupación escénica Los Juglares “por ser parte del patrimonio artístico vivo de la capital cervantina de América”, pues a través de dos generaciones de artistas conquistaron el espacio público con su propuesta inspirada en la juglaría medieval y una combinación de teatro, música, pantomima y esgrima.
“Los juglares supieron enraizar en Guanajuato, en un resabio de una antigua tradición donde el esparcimiento, la reflexión y la relatoría de la vida cotidiana se unían en una sola experiencia”, resaltó Adriana Camarena de Obeso, directors del Instituto Estatal de Cultura, acaso la única funcionaria cuyas palabras estuvieron dedicadas únicamente a celebrar a los laureados.
José Rubén Araujo, director de Los Juglares desde 1975, fue quien recibió la condecoración, sin oportunidad de ofrecer algunas palabras, a diferencia de figuras como el Gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, o el Embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, representantes del Estado y el país invitados de honor en esta edición del Cervantino.
“El FIC es un proyecto de Estado, una institución que trasciende los periodos de responsabilidad federal, estatal, municipal e incluso universitarias”, precisaría en su turno con la voz la Rectora de la Universidad de Guanajuato, Claudia Gómez López, en su primer festival al frente de esta casa de estudios.
“Estamos aquí porque el arte y la cultura, la sensibilidad, la belleza y la creatividad nos reúnen para compartir un espacio y un tiempo que nos permitan desarrollarnos como seres humanos. Es magia, es hechizo, pero también es cuestionarnos sobre lo más profundo de la condición humana”, dijo, por su parte, la directora del FIC, Mariana Aymerich, recuperando momentáneamente el sentido del encuentro, para luego dedicar también varios minutos a agradecer a las autoridades.
Al final, con un par de semanas llenas de actividades por delante en la edición que recién comienza, todo ese discurso autorreferencial quizás se olvide mucho más fácilmente que las experiencias por venir en cada foro y escenario, e incluso que la propia labor de quienes han recibido una presea.
Si hay una sentencia que deba perdurar, que sea esta arenga pronunciada por Gómez López: “Qué viva siempre el Festival Internacional Cervantino, y que dure por muchas décadas más”.
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