Tras cuatro años fuera del poder, Donald Trump regresó a la Casa Blanca para un segundo mandato con una agenda ambiciosa y confrontativa. A un año de haber asumido nuevamente la Presidencia de Estados Unidos, su gestión ha marcado un punto de quiebre tanto en la política interna como en el escenario internacional, con efectos […]
Tras cuatro años fuera del poder, Donald Trump regresó a la Casa Blanca para un segundo mandato con una agenda ambiciosa y confrontativa. A un año de haber asumido nuevamente la Presidencia de Estados Unidos, su gestión ha marcado un punto de quiebre tanto en la política interna como en el escenario internacional, con efectos directos en el comercio global, la migración y el equilibrio institucional.
En el plano internacional, Trump inició 2026 con una operación de alto impacto en Venezuela, donde fuerzas estadounidenses capturaron al presidente Nicolás Maduro. A ello se suma la amenaza de anexión de Groenlandia, bajo el argumento de “proteger” la isla ártica frente a la influencia de China o Rusia, una postura que reavivó tensiones diplomáticas con aliados históricos.
No obstante, analistas coinciden en que, más allá del ruido internacional, la prioridad para los estadounidenses sigue siendo la agenda doméstica, donde las decisiones del mandatario han generado profunda polarización. Especialistas sostienen que Trump aprendió de su primer periodo presidencial y hoy ejerce el poder con mayor control, rodeándose de un gabinete alineado ideológicamente con el movimiento MAGA (Make America Great Again).
Para algunos observadores, las crisis externas —como Venezuela o Groenlandia— también han servido para desviar la atención de los problemas internos, entre ellos la economía y la publicación de documentos que revelan vínculos pasados entre Trump y el magnate Jeffrey Epstein, tema que prácticamente desapareció del debate mediático reciente.
Deportaciones masivas y uso de la fuerza
Uno de los ejes centrales del primer año del segundo mandato ha sido la política migratoria. La administración Trump puso en marcha lo que prometió sería la mayor campaña de deportaciones en la historia del país. Como resultado, los cruces irregulares en la frontera sur cayeron a mínimos históricos, mientras que el programa de refugiados fue reducido de manera drástica, priorizando a ciertos grupos específicos.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se convirtió en el brazo operativo de esta estrategia. Las redadas se intensificaron en distintas ciudades del país, con operativos cada vez más agresivos. En Minneapolis, una de estas acciones derivó en la muerte de Renee Good, ciudadana estadounidense de 37 años, durante un enfrentamiento con agentes federales.
Desde enero de 2025 a la fecha, el número de agentes del ICE se duplicó, al pasar de 10 mil a 22 mil elementos, impulsado por campañas de reclutamiento del Departamento de Seguridad Nacional, que promueve a los nuevos agentes como “patriotas estadounidenses calificados”.
Organizaciones y especialistas en derechos humanos advierten que estas acciones constituyen graves violaciones, al separar familias, generar terror entre comunidades migrantes y normalizar el uso de la violencia como instrumento de control social. A su juicio, estas imágenes refuerzan el discurso MAGA y fortalecen políticamente al presidente.

Tensiones institucionales
Durante este primer año, Trump también ordenó el despliegue de la Guardia Nacional en Los Ángeles para contener protestas contra su política migratoria y envió tropas a Washington D.C. y Memphis, bajo el argumento de combatir la delincuencia.
Expertos en derecho constitucional alertan que el mandatario ha cruzado límites legales, al firmar órdenes ejecutivas consideradas inconstitucionales, como negar la ciudadanía por nacimiento a personas nacidas en territorio estadounidense o recurrir al uso de reservistas sin sustento legal claro.
Para analistas políticos, estas decisiones reflejan un cambio profundo en el modelo de democracia liberal, con una concentración del poder ejecutivo y una erosión progresiva de libertades que, hasta hace poco, se consideraban consolidadas en Estados Unidos. A un año de su regreso a la Casa Blanca, el balance del segundo mandato de Trump deja un país más polarizado y un sistema democrático sometido a una presión inédita.
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