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Tras casi tres años de ausencia en México, el tenor italiano Andrea Bocelli regresó a los escenarios del país con un magno concierto en el Zócalo capitalino, donde cautivó a miles de asistentes en una velada que promete quedar en la memoria colectiva. El espectáculo inició alrededor de las 19:20 horas, en medio de una […]
Tras casi tres años de ausencia en México, el tenor italiano Andrea Bocelli regresó a los escenarios del país con un magno concierto en el Zócalo capitalino, donde cautivó a miles de asistentes en una velada que promete quedar en la memoria colectiva.
El espectáculo inició alrededor de las 19:20 horas, en medio de una Plaza de la Constitución abarrotada por personas de todas las edades, que desde temprana hora se dieron cita pese al intenso sol. Las zonas más cercanas al escenario, equipadas con sillas, fueron destinadas a invitados especiales, mientras que el resto del público permaneció de pie; algunos asistentes llevaron bancos, aunque la mayoría siguió el concierto sin asiento.
Con un retraso de apenas diez minutos, la orquesta tomó su lugar entre aplausos. Sin embargo, un anuncio que pedía a quienes no contaban con asiento sentarse en el piso generó molestia y rechiflas entre los asistentes, debido a la gran cantidad de personas de pie. La tensión se disipó poco después, cuando dio inicio el espectáculo.
El concierto arrancó con una semblanza sobre la trayectoria de Bocelli, desde sus inicios hasta su consolidación como uno de los cantantes más reconocidos a nivel mundial. Minutos después, el tenor apareció en el escenario vestido con un saco azul brillante y corbata de moño, acompañado por un asistente que lo condujo hasta el micrófono.
Al escuchar la ovación del público, Bocelli respondió con una sonrisa y un gesto de agradecimiento. Para abrir su presentación, interpretó el aria “La donna è mobile”, de la ópera Rigoletto, del compositor Giuseppe Verdi, una de las piezas más emblemáticas del repertorio operístico.
Durante la primera parte del concierto, el tenor ofreció interpretaciones de fragmentos de la ópera Carmen, así como el dueto “Au fond du temple saint”. En el escenario estuvo acompañado por la soprano Larissa Martínez y el barítono Juan Carlos Heredia, quienes complementaron la velada con destacadas participaciones.
La presentación se desarrolló en un ambiente de entusiasmo y expectativa, consolidando el regreso de Bocelli como uno de los eventos musicales más importantes del año en la capital mexicana.
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