En el mundo, cada tres segundos una persona desarrolla algún tipo de demencia. Actualmente, alrededor de 55 millones de personas viven con esta condición, y se estima que la cifra podría duplicarse hacia 2050. La enfermedad de Alzheimer, el tipo más común de demencia es un padecimiento crónico y neurodegenerativo que deteriora de manera progresiva […]
En el mundo, cada tres segundos una persona desarrolla algún tipo de demencia. Actualmente, alrededor de 55 millones de personas viven con esta condición, y se estima que la cifra podría duplicarse hacia 2050.
La enfermedad de Alzheimer, el tipo más común de demencia es un padecimiento crónico y neurodegenerativo que deteriora de manera progresiva la memoria, el pensamiento, la conducta y la autonomía, explicaron las doctoras Xóchitl Gómez, especialista en medicina interna por el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, y Miriam Jiménez, integrante de la Academia Mexicana de Neurología.
Impacto en pacientes y familias
El Alzheimer no solo afecta a quienes lo padecen, también transforma la vida de familiares y cuidadores, quienes enfrentan desgaste físico, emocional y económico, muchas veces sin la preparación ni los recursos adecuados.
En conferencia de prensa por el Día Mundial del Alzheimer (21 de septiembre), las especialistas recordaron que, contrario a lo que aún se cree, esta enfermedad no es una consecuencia inevitable del envejecimiento.
“El término demencia senil ya no existe en la medicina moderna. Cada caso debe evaluarse con criterios clínicos claros, pues la detección temprana es fundamental para acceder a tratamientos que mejoren la calidad de vida y frenen la progresión del padecimiento”, explicó Gómez.
Diagnóstico tardío: un problema global
A nivel mundial, el 75% de los casos no se diagnostican a tiempo. Los primeros síntomas, como fallas de memoria, cambios de humor, dificultades en el lenguaje o el razonamiento, suelen corresponder a un deterioro cognitivo leve, etapa en la que aún es posible intervenir con eficacia.
En México, la persistencia del diagnóstico tardío se ha convertido en una “urgencia silenciosa”, pues impide iniciar tratamientos de manera oportuna.
“El Alzheimer es una enfermedad compleja en la que influyen factores genéticos, ambientales, de estilo de vida y comorbilidades crónicas. Los síntomas pueden manifestarse hasta cinco años antes del diagnóstico, por lo que reconocerlos y promover evaluaciones clínicas tempranas es esencial para mejorar el pronóstico”, señaló Gómez, directora Médica de Eisai Laboratorios.
Estilo de vida y atención integral
Por su parte, Jiménez, directora Médica de Biogen Latinoamérica Norte, destacó que un estilo de vida saludable —actividad física, dieta equilibrada, estimulación cognitiva, interacción social y control de presión arterial, glucosa y colesterol— puede mejorar de forma significativa la calidad de vida de pacientes y cuidadores.
Las expertas coincidieron en que el reto también está en derribar estigmas y fortalecer un abordaje integral, que incluya capacitación a médicos de primer contacto y coordinación entre geriatras, neurólogos, psiquiatras, neuropsicólogos, terapeutas, trabajadores sociales, instituciones y familias.
“Solo con un trabajo conjunto podremos responder de manera efectiva a las necesidades médicas, emocionales y sociales de cada paciente”, subrayó Gómez.
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