Tal como lo hiciera Vicente Fernández en 1984, ‘El Potrillo’ se presentó anoche en La México ante 50 mil fans Este sábado, Alejandro Fernández llegó a La México (la otrora Plaza de Toros México) para revivir la hazaña que su padre Vicente Fernández logró en 1984, conjuntando a 54 mil fans desde el recinto y probando que […]
Tal como lo hiciera Vicente Fernández en 1984, ‘El Potrillo’ se presentó anoche en La México ante 50 mil fans
Este sábado, Alejandro Fernández llegó a La México (la otrora Plaza de Toros México) para revivir la hazaña que su padre Vicente Fernández logró en 1984, conjuntando a 54 mil fans desde el recinto y probando que el legado de la familia Fernández sigue latente.
Irónicamente, el flashback se dio hasta en el clima, donde horas antes del show se soltó un aguacero, igualito que como cuando el Charro de Huentitán se preparaba para conquistar la misma plaza.
Al igual que su padre, Alejandro había logrado sold out, sin embargo, debido a la lluvia, la logística para hacer ingresar al público fue tan tormentosa como el clima, lo que hizo que para las 21:00 horas la mitad del lugar se viera aún vacío, lo que resultó que muchos de los fans se mostraran desesperados por entrar y con un retraso de más de media hora, los chiflidos y gritos de reclamo comenzaron.
Eso sí, apenas había indicio de que el cantante pudiera aparecer, los chiflidos fueron intercambiados por gritos de emoción.
Hombres y mujeres, entre grupos de amigos, parejas y familias, acudieron para disfrutar de un show que con la promesa de ser histórico y un setlist que abarcaría desde los clásicos de padre e hijo, hasta las nuevas canciones de El Potrillo, pintaba para ser inolvidable.
Para las 21:45 horas con el lugar ya atiborrado, finalmente apareció el cantante en escena y la euforia se desató cuando caminó hasta el centro portando su traje charro negro y con sombrero en mano para entonar su tema ¿Dónde vas tan sola?, no sin antes tomarse unos momentos para saludar a su público.
Sí bien se trataba de una nueva meta desbloqueada en su carrera, lejos de mostrarse nervioso, se mostró seguro y muy sonriente, interactuando en todo momento con una audiencia que se puso a sus pies desde el inicio.
Tú regresarás, Que seas muy feliz y Es la mujer fueron los primeros temas en ser interpretados por Fernández, quien los entonó desde un escenario en cruz acompañando de banda y mariachi, y dos coristas.
Los ánimos se elevaron cuando éste ofreció el primer tributo a su padre entonando su éxito Estos celos, con el que logró poner a todos de pie.
Previo al evento, Fernández había prometido un repaso por los clásicos que ha construido a lo largo de su trayectoria y la promesa fue cumplida en el primer set del encuentro entonando hits como Estuve, Si tú supieras, No sé olvidar,
Hoy tengo ganas de ti, Quiero que vuelvas, No lo beses, Que voy a hacer con mi amor y Qué lástima, que resonaron por todo el lugar, convirtiéndose aquello en un coro masivo, pues uno tras otro los temas fueron cantados a todo pulmón por los fans, extasiados por escuchar sus favoritas.
Uno de los momentos más especiales de la noche llegó cuando El Potrillo presentó el último sencillo que había grabado con su padre: Mentí, el cual acompañó con un slide de fotografías de Vicente en las pantallas, incluida la vez que este pisó el recinto, despertando las ovaciones del público.
Minutos más tarde, después de contar la anécdota de las peripecias que sufrió su papá para presentarse ahí, afirmando que de ahí le dejó la lección de vida de que las cosas no eran fáciles, El Potrillo recibió a su invitado más especial de la noche: su hijo Alex Fernández.
Alex apareció luciendo también vestimenta charra, pero color grisáceo, y ambos entonaron el éxito Mujeres.
Dispuesto a lucir el talento de su hijo, el cantante lo invitó también a entonar el tema Perdón, que usualmente cantaba con Vicente y la nueva generación lució sus voces haciendo perfectas armonías que culminaron entre abrazos y besos.
Abrázame, Eso y más, cóver de Joan Sebastian, Te voy a perder y No también formaron parte de los temas seleccionados para la velada especial, siendo el último el que más emocionó a su público, entonado por todos con una emoción vibrante, poniendo a temblar el recinto.
Pasadas las dos horas de show, el espectáculo ya había tenido de todo, momentos de relajo, romance, cortavenas y homenajes, haciendo a sus fans pasar de coristas a bailarines, todos respondiendo al compás de lo que el artista pedía, demostrando que también tiene lo suyo para alcanzar los pasos de su padre.
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