Óscar Solórzano Quizá nos parezca extraño pero seguimos igual que al principio de los tiempos cuando los grupos humanos eran nómadas, hoy mucha gente sigue abandonando sus países, a su familia, sus pertenencias para tratar de encontrar mejores alternativas de vida, mejores posibilidades de subsistencia, la tranquilidad de un hogar en el que puedan vivir […]
Óscar Solórzano
Quizá nos parezca extraño pero seguimos igual que al principio de los tiempos cuando los grupos humanos eran nómadas, hoy mucha gente sigue abandonando sus países, a su familia, sus pertenencias para tratar de encontrar mejores alternativas de vida, mejores posibilidades de subsistencia, la tranquilidad de un hogar en el que puedan vivir en paz.
Ese es el anhelo más grande de la mayoría de los migrantes que a diario intentan cruzar los más de 3,000 km que separan la frontera sur de la norte de México, no los lujos, solo una vida en paz y tranquilidad.
De todo el trayecto, su paso por nuestro país es la parte más peligrosa y no es precisamente por lo agreste del terreno y lo extenso del camino, sino porque son robados, golpeados, secuestados por el crimen organizado para realizar trabajos forzados o trata, violados, mutilados y algunos simplemente desaparecen para siempre sin que se vuelva a saber de ellos.
Las mujeres saben que para ellas el paso será peor, algunas se preparan con condones porque otras que pasaron antes les han dicho que 6 de cada 10 mujeres son violadas en este tránsito. Y para las niñas, niños y adolescentes la situación no es distinta, muchos de ellos serán reclutados por el narco y ellas empleadas para la explotación sexual.
A sus problemas se suma el Instituto Nacional de Migración (INM) quienes, junto con la Guardia Nacional (GN), se encargan de detenerlos, subirlos a la “perrera” que es como le llaman a los camiones de detención, llevarlos a las estaciones migratorias, que no son sino cárceles sin abogados ni juicios, y deportarlos a su país de origen.
El fenómeno ha aumentado de forma considerable en 2017 hubo 93,846 migrantes detenidos, tan solo un año después aumentó a 138,612 y en este año llevamos hasta el momento más de 147,000, un aumento de cerca del 57% comparado con 2017. Lo que significa que en 2021 superaremos desproporcionadamente la cifra de los años anteriores.
Cabe preguntarse si realmente aumentó la migración o lo que aumentaron fueron las detenciones, y es que debemos recordar que en el primer año de este gobierno el entonces presidende de los Estados Unidos, Donald Trump, había amenazado con la contrucción del muro y con el aumento de los aranceles del acero mexicano y otros productos que son fundamentales para la economía nacional. Para atenuar el impacto, el Secretario de Relaciones Exteriores se dedicó a negociar para que estos impuestos unilaterales e ilícitos no se aplicaran y aunque se logró frenar el arancel, el precio que pagamos ha sido humanitario.
No se construyó el muro de piedra, sino que todo nuestro país se convirtió en un muro humano en el que el Ejército, la GN y el INM se han dedicado a detener a los migrantes, lo que seguramente ha repercutido en el aumento de detenciones. Mismas que hoy son justificadas por el presidente bajo el argumento de impedir “las violaciones a los derechos humanos”.
Poco se dice sin embargo de las violaciones a los derechos humanos que suceden dentro de las estaciones migratorias, los supuestos refugios recuerdan en mucho a los campos de concentración, a los corrales en los que nuestros propios connacionales son detenidos en Estados Unidos, separados de sus familias y confinados.
En este año se han realizado por lo menos tres caravanas masivas de migrantes, la primera de más de 3,000 personas sucedió en enero y salió de Honduras (de donde es Rosalinda Bueso, esposa de Marcelo Ebrard), la segunda fue sobretodo de países centroamericanos que se juntaron en Guatemala.
La más reciente tuvo su lugar el 1º de septiembre, en ella había personas de 21 países distintos: de todo centroamérica y algunas islas caribeñas como Haití, Cuba y República Dominicana; varios sudamericanos, dos europeos y uno del continente africano. Hubo 1,118 personas detenidas en distintos operativos en 22 estados.
Estas redadas humanitarias que “rescatan” a los migrantes se han convertido en la cotidianidad de nuestro país.
Parece que México ha abandonada la idea de ser refugio, de ser un espacio de libertad para todos; la mano tendida se ha transformado en el puño cerrado que se estrella en la cara nuestros hermanos de latinoamérica, un puño que los hunde en el lodo.
Así que ya saben, en eso quedamos.
@OscarSolorzanoMx
Los comentarios están cerrados