Hace apenas unos años, denunciar la violencia que viven las mujeres parecía un acto de rebeldía incómoda. Alzar la voz se veía como un desafío al orden establecido y, en muchos casos, como una provocación. Sin embargo, ese silencio impuesto comenzó a romperse, y hoy el 25 de noviembre —como cada año— se convierte en […]
Hace apenas unos años, denunciar la violencia que viven las mujeres parecía un acto de rebeldía incómoda. Alzar la voz se veía como un desafío al orden establecido y, en muchos casos, como una provocación. Sin embargo, ese silencio impuesto comenzó a romperse, y hoy el 25 de noviembre —como cada año— se convierte en un recordatorio doloroso pero necesario: la violencia de género sigue siendo una herida abierta que exige atención, acción y memoria colectiva.
El 25N es una fecha para visibilizar y denunciar la violencia que enfrentan mujeres y niñas en todo el mundo. Una violencia histórica y persistente que va desde frases aparentemente inofensivas como “callada te ves más bonita”, hasta prácticas extremas como los matrimonios infantiles o la mutilación genital femenina.
Entre el cansancio de callar y la decisión de contar su propia historia, las mujeres han aprendido que romper el guion impuesto por siglos es un acto de dignidad y supervivencia. Y si es necesario, también un acto de resistencia.
¿Por qué el 25 de noviembre?
El 17 de diciembre de 1999, la Asamblea General de la ONU designó oficialmente el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. En su resolución, la ONU definió la violencia contra la mujer como cualquier acto que cause daño físico, sexual o psicológico, incluidas amenazas, coacciones o privación arbitraria de la libertad, ya sea en el ámbito público o privado.
La fecha honra a las hermanas Mirabal —Patria, Minerva y María Teresa—, activistas dominicanas asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por órdenes del dictador Rafael Leónidas Trujillo. Su muerte detonó una ola de indignación que se convirtió en uno de los puntos clave para la caída del régimen. Desde entonces, su lucha simboliza la resistencia contra la violencia patriarcal.
¿Qué violencias de género enfrentan las mujeres?
La violencia contra las mujeres adopta múltiples formas. Aunque las más visibles son la física, sexual y psicológica, no son las únicas:
Violencia en la pareja
Golpes, agresiones y maltrato psicológico
Intimidación y control
Violación conyugal
Feminicidio
Violencia sexual y acoso
Violación
Tocamientos sin consentimiento
Acoso callejero, laboral y digital
Abuso sexual infantil
Matrimonio forzado
Explotación y trata
Prostitución forzada
Esclavitud y explotación de cualquier tipo
Violencia psicológica
Celos obsesivos
Humillaciones y amenazas
Aislamiento o privación de la libertad
Violencia económica y patrimonial
Control del dinero y de ingresos
Prohibición de trabajar
Retención de documentos, bienes o recursos
Violencias laborales
Brecha salarial
Acoso o coacción en el trabajo
Además, prácticas como la mutilación genital femenina y los matrimonios infantiles siguen afectando a miles de niñas y mujeres en diversos países.
La violencia también se mide en cifras
En México, la problemática tiene dimensiones alarmantes. De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), entre enero y septiembre de 2025 se registraron 60,384 reportes de lesiones por violencia de género, una cifra que refleja la urgencia de fortalecer políticas públicas, atención integral y mecanismos de prevención.
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